¿Por qué no se cura mi enfermedad gastrointestinal, ni siquiera con medicamentos? La verdadera causa y el principio de la sanación
Hola, soy terapeuta, y hoy quiero profundizar en una pregunta que muchos me han hecho a lo largo de los años:
“¿Por qué mis problemas estomacales no mejoran, aunque tome medicamentos?”
Durante más de 20 años, he trabajado con personas que sufren enfermedades gastrointestinales crónicas. En ese tiempo, he aprendido que la verdadera recuperación no siempre viene en forma de una pastilla. Hoy quiero compartir contigo lo que he descubierto a través de mi experiencia personal y cientos de sesiones de terapia:
el principio verdadero de recuperación para las enfermedades del estómago.
¿Por qué no se cura, aunque tome medicación hospitalaria?
Cuando acudes a una consulta médica por problemas digestivos, lo más común es que te receten inhibidores de ácido, medicamentos para facilitar la digestión o reguladores de la motilidad gástrica.
Al principio, puede parecer que funcionan… pero pronto vuelven los síntomas:
acidez, presión en la boca del estómago, sensación de pesadez o de estómago paralizado.
Yo mismo tomé inhibidores de acidez y antiácidos durante más de una década.
Al principio, me aliviaban. Pero con el tiempo, el malestar se volvió crónico:
hinchazón, digestiones lentas, heces blandas o incompletas, presión en el pecho…
Y lo peor: no podía dejar los medicamentos, porque al suspenderlos, todo empeoraba.
¿Por qué ocurre esto?
Porque los medicamentos sólo controlan los síntomas, pero no tratan la verdadera causa.
Y no, no se trata sólo del exceso de ácido ni de los malos hábitos alimenticios.
El origen real del problema: el estrés y el sistema nervioso
Cuando el cuerpo está sometido a estrés, el sistema nervioso autónomo se desequilibra.
Más concretamente, el sistema simpático (el de la alerta y el estrés) se activa en exceso, y como resultado… el estómago se paraliza.
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🔹 Sistema simpático: se activa en momentos de tensión, lucha o urgencia.
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🔹 Sistema parasimpático: se activa en estados de descanso, digestión y reparación.
Cuando el sistema simpático domina, el cuerpo entra en modo “supervivencia”, y apaga las funciones digestivas para priorizar otras áreas.
El estómago, entonces, no está enfermo por sí solo.
La señal de alarma viene del cerebro, no del estómago.
¿Cómo comienza la verdadera recuperación?
Muchas personas me preguntan:
“¿Qué puedo tomar para mejorar mi digestión?”
Y yo respondo:
“Primero necesitas entender por qué tu cuerpo dejó de funcionar.”
El cuerpo nunca se detiene sin razón.
Falta de descanso, emociones reprimidas, estrés prolongado, exceso de trabajo, ambientes fríos o tensos...
Cuando estos factores se repiten, el cuerpo levanta la voz a través del estómago, pidiendo ayuda.
3 Claves para sanar el sistema digestivo desde la raíz
1. Recuperar la sensibilidad del cuerpo y reducir la dependencia de fármacos
Durante una fase aguda, los medicamentos pueden ser necesarios.
Pero si tu cuerpo lleva años dependiendo de ellos, es hora de hacer una pausa y recuperar la capacidad natural del organismo para autorregularse.
Incluso algunos medicamentos pueden alterar la flora intestinal o debilitar la mucosa gástrica, dificultando la curación.
2. Sanar emociones reprimidas: respiración y comunicación
¿Sabías que el estómago refleja exactamente cómo te sientes?
Personas que tienden a reprimir lo que sienten, a guardarse las palabras o a soportar todo en silencio… suelen padecer problemas gástricos.
Una conversación sincera, un suspiro profundo o una respiración lenta pueden relajar el estómago más que cualquier fármaco.
El estómago se relaja cuando el alma también puede respirar.
3. Crear una rutina que active el sistema parasimpático
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Caminata caliente: camina a paso ligero o corre suavemente durante 15-20 minutos al día. Estimula la digestión sin esfuerzo.
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Compresas calientes en el abdomen: el calor mejora la circulación sanguínea y relaja los nervios estomacales.
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Suplementos como vitamina C, omega-3 y magnesio: ayudan a reducir la inflamación y equilibran el sistema nervioso.
Cambiar la pregunta: de “¿cómo me curo rápido?” a “¿por qué se detuvo mi cuerpo?”
El estómago es uno de los órganos más emocionalmente sensibles.
Es el primero en reaccionar cuando algo no va bien, incluso si no lo notas de inmediato.
Más importante que cualquier medicina, es aprender a escuchar lo que el cuerpo está intentando decirte.
A veces, el mejor tratamiento es simple:
🌿 10 minutos al día de silencio, descanso o autocuidado.
Un consejo sincero, como terapeuta y como persona que también sufrió
Si logras escuchar lo que no te dijeron en el hospital,
si comprendes que tu problema digestivo no es solo físico, sino emocional y nervioso,
entonces verás cómo el cuerpo comienza a recuperar la vida.
No te apresures.
Tu cuerpo siempre responde, aunque tarde.
Caminemos juntos, con paciencia, con respeto por nuestro cuerpo… y con esperanza. 🌿

